Opinión

Viviendo la tercera revolución económica: el teletrabajo y la evolución de las relaciones laborales

Viviendo la tercera revolución económica
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Durante estos días, por motivos profesionales,  he tenido que reflexionar y responder a algunas preguntas que me han formulado sobre la evolución del mundo de las relaciones laborales en  los últimos años, esta reflexión me ha llevado a concluir que en el momento actual vivimos lo que yo denominaría una tercera revolución económica.

Así es, en mi opinión, estamos ante una revolución sustentada por la explosión del mundo digital y asistimos a la irrupción del mismo en nuestras vidas, a un nivel tan patente como para estar ya presente en gestos tan cotidianos como hacer la compra, contratar un suministro para nuestra casa, atender a nuestras obligaciones fiscales, comunicarnos con los profesores de nuestros hijos, felicitar a un amigo por su cumpleaños, o incluso al enseñar las fotos de nuestros hijos a nuestros conocidos.

Esta tercera revolución es de un calado tan profundo como en su día lo fueron las dos revoluciones que la han precedido: me refiero a la revolución neolítica y la revolución industrial.

De la mano de las nuevas tecnologías la manera de hacer negocios ha cambiado, es evidente que, por ejemplo, ya no se vende igual que antes, los canales han cambiado, y tanto el mecanismo de captación del cliente como la demanda de servicio asociado a la venta, lógicamente, también lo han hecho.

Pero además, ha cambiado la manera de aprender, ahora estamos en entornos de gestión del conocimiento y en modelos de aprendizaje colaborativos y multidireccionales. Fui consciente de ello hace tres o cuatro años cuando mi hijo, por entonces de 10 años, me dijo un día: Mamá, ¿para qué estudias?, ¡si todo está en Google!… confieso que aún estoy pensando en cómo responderle de manera convincente para que siga utilizando sus libros de texto con un mínimo de entusiasmo.

Y lo que es más importante, también ha cambiado nuestra manera de comunicarnos, las redes sociales, los Smartphone y las apps de mensajería instantánea se encargan de que estemos permanentemente accesibles e interconectados.

 

¿Y cómo afecta esta revolución a nuestra manera de trabajar?

Pues lo cierto es que aunque toda esta realidad la vamos interiorizando poco a poco, de cara a los entornos laborales y más concretamente a la organización del trabajo parece que, como empleadores, aún nos cuesta verle las ventajas a explorar sin timidez las posibilidades que el mundo digital nos brinda.

Continuamos, por lo tanto, anclados en el paradigma de que para trabajar obligatoriamente se tiene que acudir diariamente a un centro de trabajo, y que es igualmente necesario estar físicamente disponible para garantizar una adecuada supervisión de nuestro trabajo por parte de nuestros superiores jerárquicos.

Entiendo que el salto cualitativo que hay que dar para superar esta barrera ideológica, por otra parte tan arraigada en nuestra concepción de lo que significa una relación laboral, es muy grande. Igualmente, entiendo que no todos los tipos de trabajo ni todas las Organizaciones reúnen la idoneidad y la madurez suficiente como para implantar una fórmula de teletrabajo con unas mínimas garantías de que no se pueda convertir a futuro en un foco de problemas.

Pero también opino que  la integración gradual de estas nuevas maneras de trabajar constituye una potencial fuente de ventajas para una Organización, una fuente que ésta no debiera permitirse desaprovechar, o que al menos, no debería hacerlo sin antes analizarlas y estudiar su posible encaje en mayor o menor medida con la realidad de su negocio y con la dinámica de sus procesos de trabajo. En esta línea voy a enunciar por tanto a continuación cuáles son algunas de estas ventajas.

  • Pensemos por ejemplo en la reducción de costes fijos que implicaría el poder prescindir de tener que mantener unos puestos de trabajo físicos, puestos que, bajo esta fórmula, se ubicarían en el domicilio del trabajador o en el lugar que se acuerde… pese a que se articule con el teletrabajador una compensación por reintegro de los gastos asociados a su actividad profesional la misma nunca será equivalente al coste evitado y esto impacta de manera directa e indudable en la cuenta de resultados.
  • Por otra parte, desde la irrupción de la Ley de igualdad en nuestro panorama jurídico, y la consecuente aparición de las políticas conciliadoras y planes de igualdad en el ámbito de la empresa, el recurso al teletrabajo se nos puede presentar como una interesante fórmula a explorar de cara a reportar ventajas a nuestras plantillas para la conciliación de su vida profesional y familiar. Para atender a estos fines no hace falta que nos planteemos grandes cambios ni objetivos ambiciosos, pensemos simplemente en medidas sencillas y graduales, como pudiera ser por ejemplo la de permitir que, de manera consensuada con su responsable, un trabajador pueda realizar sus funciones en régimen de teletrabajo desde su domicilio durante un número máximo de días al mes. Sin duda, con esta medida se resolvería, por ejemplo, esa pesadilla matinal que todos hemos vivido alguna vez cuando tu hijo se levanta con cuarenta de fiebre y no tienes posibilidades de dejarlo al cuidado de nadie. Estaríamos reduciendo el absentismo y, siempre y cuando tengamos implantado un buen sistema de control de la actividad, nos estaremos también asegurando de que la producción a cargo de ese trabajador no cesa.
  • Igualmente, se me antoja como una interesante simbiosis el recurrir al teletrabajo consensuado como alternativa a la solicitud de una reducción de jornada por parte del trabajador para el ejercicio de derechos conciliadores. Nuevamente, si nos encontrásemos ante una compatibilidad de esta fórmula con el tipo de trabajo desempeñado, esta posibilidad beneficiaría al empresario al quedar minimizada la alteración organizativa que le supondría tener que renunciar al desempeño por parte de su trabajador durante unas horas al día y, a su vez, el trabajador podría, gracias a esta flexibilidad, atender a las necesidades que le impiden su presencia en el puesto de trabajo sin por ello necesariamente dejar de desempeñar el mismo y sin tener que sufrir por ello una merma salarial.
  • En momentos como el que vivimos, en los que la moderación salarial se impone, no resultaría desdeñable tampoco la utilización del teletrabajo como una medida de compensación emocional o cualitativa para nuestras plantillas, una medida que puede también constituirse como un incentivo para retener el talento en nuestra Organización e incluso integrarse en nuestra estrategia de employer branding de cara a atraerlo.

 

¿Estamos dispuestos a evolucionar?

Como acabamos de ver, el potencial de esta fórmula es tremendo y creo que como empleadores deberíamos perder el miedo a su utilización y empezar a concebirla, en lugar de como una concesión, como un potente elemento para la gestión de nuestra fuerza humana de trabajo.

Para lograr una implantación exitosa seamos también conscientes de que debemos ser realistas y concienzudos e invertir esfuerzo a la hora de diseñar nuestra política prestando la debida atención a estos puntos fundamentales que, a modo de orientación, enumero a continuación:

  • Analizar muy bien desde un punto de vista Organizativo y desde la óptica de nuestros procesos de trabajo qué tipo de puestos/contenidos/tareas son susceptibles de acogerse a esta medida.
  • Estudiar igualmente la dotación necesaria de herramientas de trabajo a facilitarle al teletrabajador y la viabilidad de su integración con los sistemas internos de la Compañía, en especial con las políticas de seguridad de la información.
  • Establecer claramente las reglas del juego desde su inicio: identificación clara de la supervisión jerárquica y asignación de un responsable, definición de los sistemas de evaluación y de control de la tarea, definición del sistema de compensación de los gastos que regirá durante la prestación del servicio bajo esta modalidad de trabajo.
  • Definir desde su inicio el elemento temporal y espacial con claridad: fijación de la duración de la medida y, en su caso, el régimen de reversibilidad de la misma, preavisos a respetar… etc. En el caso de que se trate de un sistema de teletrabajo mixto acotar bien qué días ha de prestarse servicio presencial en el centro de trabajo y con qué periodicidad, en su caso, obligatoriedad de asistencia a las reuniones presenciales que sean necesarias… etc.
  • No descuidar los aspectos preventivos, garantizar el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales por parte del teletrabajador y tenerle en cuenta a los efectos de dar cumplimiento a las obligaciones preventivas que recaen sobre el empresario, entre otras, la puesta a disposición del reconocimiento médico periódico, la impartición de formación en materia preventiva, o la evaluación de los riesgos asociados a su puesto de trabajo.
  • No descuidar tampoco la integración real y efectiva del trabajador en la Organización, y garantizarle el acceso al ejercicio de todos los derechos que laboralmente tiene reconocidos, entre otros, el derecho a recibir formación, el de acceder a las posibilidades de ascenso profesional y promociones o el de comunicarse con sus representantes legales y ejercer su derecho al voto para elegirlos.

 

Confío en que, lo mismo que hoy en día nadie concibe trabajar sin un Smartphone, con el tiempo, asistiremos a una generalización progresiva en la implantación de estas nuevas maneras de organización del trabajo, ya que, de no hacerlo, estaríamos dando la espalda a la evolución del mundo de las relaciones laborales y a la optimización de los nuevos recursos que nos reporta esa tercera revolución económica que hoy nos inunda y a la que me refería al iniciar este post.

 

Sobre el autor

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Eva Martínez Amenedo

He orientado mi carrera profesional al ámbito de la gestión de RRHH. Mi formación de postgrado en Desarrollo de RRHH y PRL se complementa con la experiencia que durante más de diecisiete años he adquirido gracias al desempeño de puestos de carácter generalista y con especialización en el área de relaciones laborales en su más extenso sentido. Creo que el conocimiento actualizado del marco que establece la normativa y jurisprudencia laboral es indispensable para el profesional de RRHH en el actual contexto de cambio que vivimos.

2 comentarios

  • Me parece, muy interesante esta oportunidad que nos brindan y sobre todo cuando queremos seguir nuestra vida laboral y desde la casa.

  • Estimada Eva, me gusto mucho el artículo. Creo que es muy interesante darle la perspectiva y poner en manifiesto las implicancias del Teletrabajo. Creo que ignorarlo no seria sabio ni serio.
    Hoy el crecimiento de esta nueva forma de trabajo es inmenso.
    Creo que hay mucho camino por recorrer y eso es muy bueno, en cuanto a caracteristicas, estadisticas, necesidades, carreras, normativas, etc.
    Muchas gracias por tu artículo. Me gustaron los términos: Revolución y evolución!

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